No hay Quinto Malo: #Somos132 Imprimir
Escrito por Eduardo Aguilar   
Domingo 27 de Mayo de 2012 10:00
México, D.F.- Todas las Democracias tienen su primavera. Su color y virulencia se expresa, hoy, a través de las redes sociales. Twitter, Youtube y Facebook son, en orden inverso a sus abonados, las favoritas. México no podía ser la excepción; quedarse, frígidamente, atrás.

Los "Iberitas" del plantel Santa Fe detonaron lo que llamaré El Quinto Partido, el incómodo Tercero en Discordia. La primavera necesaria que fecunda la esterilidad de la contienda electoral y de la política mexicana. ¿Qué más hay?


Un fantasma recorre el mundo...
... El fantasma del Comunismo. Esta es la frase con que inicia el Manifiesto del Partido Comunista de Karl Marx. Amparó un ciclo de revoluciones y revueltas cuyo apoteósico icono fue el Che Guevara; y que finaliza con la caída del Muro de Berlín.

La rebelión zapatista en los Altos de La Selva Lacandona en Chiapas (1994), inicia un ciclo en donde la sociedad civil se rebelará contra el poder establecido con las armas de la legalidad misma. Globalifóbicos; Indignados o "las revoluciones del #hash tag" en el Medio Oriente simbolizan ese protagonismo civil de defensa de su derechos.


"El viernes negro"
Así se conoce, hoy, lo ocurrido el 11 de mayo del 2012 en la Universidad Iberoamericana en ocasión de la visita del candidato del Partido Revolucionario Institucional, PRI, Enrique Peña Nieto. En resumen: la expresión del repudio estudiantil al candidato príista; la denostación del equipo de campaña peñanietista a dicha expresión; el bucle en las redes sociales que alcanza a posicionarse como TT (Trending Topics) en twitter; la marcha de los estudiantes Iberitas e Itamitas en el entorno de las sedes de Televisa San Ángel (ITAM) y Santa Fe (Universidad Iberoamericana). El reclamo: Objetividad en la cobertura informativa.

Este es un principio de ética periodística que no tendríamos por qué reclamar los civiles. Ahora bien, la renuncia de Héctor Tajonar (2011-12-21; contiene respuesta) columnista de Milenio a Carlos Marín (por cierto, este último, profesor o ex profesor de la Ibero) ilustra cómo a cambio de inversión publicitaria, los medios de comunicación tradicionales, y tradicionalmente anuentes al dinero del poder, sesgan el contenido editorial. La objetividad y la credibilidad es lo único que tiene un medio de comunicación; y éstas se pierden con el publi-reportaje político (Zepeda, Los amos de México, p. 83 y ss.).


El Quinto Partido
De esta manera, el vacío informativo que deja el publi-reportaje político convertido en una forma más de la propaganda político electoral se llenó con la protesta estudiantil. La rápida y eficiente convocatoria de sus pares, y de una ciudadanía harta de la manipulación mediática, es el signo de los tiempos. ¿Y por qué debería ser diferente? ¿Y por qué México debería ser la excepción?

Esta es la masa crítica-crítica que desde ahora constituirá El Quinto Partido. La ciudadanía no calculada en las estrategias de campaña política, en las plataformas y programas; en las campañas publicitarias, y en las estrategias de Contenido Editorial.

Lo cierto es, que no sólo el PRI no conoce a esa parte del electorado que protagoniza la rebelión civil, El Quinto Partido, el Tercero en Discordia. A este desconocimiento se suman los otros partidos; los "líderes de opinión"; los "analistas"; las agencias de investigación de mercados (y de las policías); las de publicidad y los publicistas, entre otros.


"El Sospechosismo" inventado por Vicente Fox es una de las varas con se intenta medir la protesta y la movilización civil encabezada por los estudiantes. ¿A qué intereses sirven? ¿Quién los moviliza? Se les descalifica como "Porros" y "Acarreados". Se cuestiona e indaga su origen; incluso, en uno de los tantos videos se establece con precisión su rango de edad, bla, bla, bla.

En su esencia, se sirven a sí mismos. Y usan la lógica de las redes sociales como parte de su vida: Catch, Conect and Clouse. Para todos aquellos que denostan las redes sociales como virtuales, como perversas y sustitutas de lo real, también hay lecciones y aprendizaje.


La futurología (Bobbio, El futuro de la democracia, 1984) no aplica en la política, y mucho menos cuando se habla de la democracia, de sus movimientos sociales emergentes y de los sujetos sociales que los encabezan. Así, cualquier adivinanza de qué harán, por quién votarán o qué serán está fuera de lugar. El Valor Presente Neto (tomo prestado el término de las finanzas) del movimiento estudiantil es el palmo de narices que le propinó a la Objetividad periodística; al oportunismo de los partidos, y a tiros y troyanos.